Hoy es la fiesta de San José el Obrero.
En la carta apostólica Patris Corde (Con el corazón de un padre), el Papa Francisco reflexiona sobre San José como modelo de trabajo digno:
«Un aspecto de San José que se ha enfatizado desde la época de la primera encíclica social, la Rerum Novarum del Papa León XIII, es su relación con el trabajo. Saint Joseph era carpintero y se ganaba la vida honestamente para mantener a su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer un pan que es fruto del propio trabajo.
En nuestros días, cuando el empleo ha vuelto a ser un tema social candente y el desempleo a veces alcanza niveles récord incluso en países que durante décadas han disfrutado de cierto grado de prosperidad, hay una renovada necesidad de apreciar la importancia del trabajo digno, del que San José es un patrón ejemplar.
El trabajo es un medio para participar en la obra de salvación, una oportunidad para acelerar la venida del Reino, desarrollar nuestros talentos y capacidades, y ponerlos al servicio de la sociedad y la comunión fraternal. Se convierte en una oportunidad para la realización no solo de uno mismo, sino también de esa célula primaria de la sociedad que es la familia. Una familia sin trabajo es especialmente vulnerable a dificultades, tensiones, distanciamiento e incluso rupturas. ¿Cómo podemos hablar de dignidad humana sin esforzarnos para asegurar que todos puedan ganarse la vida dignamente?
Las personas trabajadoras, sea cual sea su trabajo, cooperan con Dios mismo y, de algún modo, se convierten en creadores del mundo que nos rodea. La crisis de nuestro tiempo, que es económica, social, cultural y espiritual, puede servir como un llamado para que todos redescubramos el valor, la importancia y la necesidad del trabajo para lograr una nueva «normalidad» de la que nadie quede excluido. La obra de San José nos recuerda que Dios mismo, al hacerse hombre, no despreció el trabajo. La pérdida de empleo que afecta a tantos de nuestros hermanos y hermanas, y que ha aumentado como resultado de la pandemia de Covid-19, debería servir como una convocatoria para revisar nuestras prioridades. ¡Suplicemos a San José el Obrero que nos ayude a encontrar formas de expresar nuestra firme convicción de que ningún joven, ninguna persona, ninguna familia debe quedarse sin trabajo!» – Papa Francisco, Patris Corde,



